¿Qué es IoT? (Internet of Things)

El significado más general del Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) se refiere a la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet y su interacción con más objetos y dispositivos en forma autónoma. Es un ecosistema de dispositivos digitales interrelacionados, pueden ser objetos o seres vivos con dispositivos digitales que tienen identificadores únicos con la capacidad de transferir datos a través de una red, sin requerir de interacciones humano a humano o humano a computadora.

El origen del concepto se remonta a principios de 1980 cuando los programadores en la Universidad Carnegie Melon lograron conectarse a través de la red a una máquina de Coca Cola, para verificar el estado de la máquina y determinar si había o no una bebidas frías disponibles.

Fue en 1990 cuando Jhon Romkey y Simon Hacket diseñaron una tostadora con conectividad a Internet que podía ser encendida y apagada desde cualquier computadora con conexión a Internet, así como controlar el tiempo de tostado de la misma. Esto puso de manifiesto el potencial de conectar ciertos dispositivos a Internet, pero fue hasta 1999 cuando se desarrollaron los conceptos básicos del IoT por Bill Joy, los cuales son muy relevantes a la hora de automatizar y disponer de control sobre una multitud impensable de dispositivos. Aunque el concepto no fue nombrado hasta 1999, la Internet de las cosas ha estado en desarrollo durante décadas.La convergencia ayudó a derribar las barreras entre la tecnología operativa (OT) y la tecnología de la información (TI), permitiendo que los datos no estructurados generados por máquinas sean analizados para obtener información que impulse mejoras.

Ya en 2009 surge el término en un artículo publicado por Kevin Ashton, cofundador y director ejecutivo del Auto-ID Center de MIT. Ashton explicaba en ese entonces el potencial de la Internet de las cosas: “Las computadoras de hoy –y, por lo tanto, la Internet– dependen casi totalmente de los seres humanos para obtener información. Casi todos los aproximadamente 50 petabytes (un petabyte son 1.024 terabytes) de datos disponibles en Internet fueron capturados y creados por seres humanos escribiendo, presionando un botón de grabación, tomando una imagen digital o escaneando un código de barras. El problema es que la gente tiene tiempo, atención y precisión limitados, lo que significa que no son muy buenos para capturar datos sobre cosas en el mundo real. Si tuviéramos computadoras que supieran todo lo que hay que saber acerca de las cosas –Utilizando datos que recopilaron sin ninguna ayuda de nosotros– podríamos rastrear y contar todo y reducir en gran medida los desechos, las pérdidas y el costo. Sabríamos cuándo necesitamos reemplazar, reparar o recordar cosas, si eran frescas o ya pasadas”.

Como se ve, ya pronosticaba la gran funcionalidad que podría aportar conectar todo a la red para poder identificar los dispositivos, saber la posición en que se encuentran, su estado y que éstos pudiesen darnos información sobre el entorno en que se encuentran.Desde la irrupción del Internet, su evolución ha sido vertiginosa a la par del desarrollo de las conexiones, desde los rudimentarios módems de 56 KB hasta las rapidísimas líneas de fibra óptica actuales o tecnologías 5G inalámbricas. Hoy podemos hablar de hiperconectividad al enlazar a Internet prácticamente cualquier dispositivo que tenga esta funcionalidad.

Desde la irrupción del Internet, su evolución ha sido vertiginosa a la par del desarrollo de las conexiones, desde los rudimentarios módems de 56 KB hasta las rapidísimas líneas de fibra óptica actuales o tecnologías 5G inalámbricas. Hoy podemos hablar de hiperconectividad al enlazar a Internet prácticamente cualquier dispositivo que tenga esta funcionalidad.

Con infinidad de dispositivos capaces de conectarse a Internet y permitir al usuario un control y manejo de forma remota desde cualquier parte del mundo, hoy definiríamos el Internet de las cosas como la consolidación a través del Internet de una " red" a la que podamos tener conectada a esta todas las cosas de este mundo o cualquier otro objeto natural o artificial al que se puede asignar una dirección IP y darle la capacidad de transferir datos a través de una red. Sólo por mencionar algunos: smarthphones, vehículos, electrodomésticos, impresoras convencionales y 3D, Smart TVs, cámaras vía IP, dispositivos de control de acceso, terminales de punto de venta, dispositivos de medición, biosensores , dispositivos mecánicos o más adelante simplemente objetos tales como calzado, muebles, maletas y en aplicaciones industriales y comerciales, prácticamente cualquier sensor para monitorear y controlar casi cualquier variable imaginable.

Es evidente que las ventajas que nos ofrece el IoT tienen un impacto muy profundo en la vida cotidiana, proporcionan un mayor control y seguridad en todos los ámbitos.Las posibilidades son infinitas: ropa inteligente, dispositivos implantados en el cuerpo humano monitoreando y reportando condiciones de salud, saber dónde se encuentra cada objeto, en cada momento. Ya hay avances muy importantes en controlar toda una vivienda desde un smartphone (desde la puerta de entrada, hasta la cadena de WC) o que se puedan monitorear múltiples variables en millones de escenarios por descubrir que podría permitirnos desempeñar el Internet de las cosas. Ya en sus aplicaciones M2M (máquina a máquina), domótica, inmótica y demás, en un entorno de control absoluto.

El obstáculo que representaba la limitación de direccionamiento que ofrece el actual protocolo ipv4, donde no sería posible interconectar la cantidad de dispositivos y objetos que el IoT demanda, está resuelto por la transición a ipv6, el nuevo protocolo de direccionamiento que permite la interconexión casi ilimitada de cualquier objeto y la evolución e implementación del IoT. Se estima que en 2020 existan cerca de 50.000 millones de dispositivos conectados a la red.Con el inminente y progresivo abaratamiento de esta tecnología con el tiempo, la generalización del IoT va ser imperativa debido a su utilidad y la gran cantidad de aplicaciones que podremos realizar.

Volviendo a los ejemplos anteriores, si todos y cada uno de los objetos tuviesen su particular conexión a Internet podríamos saber en cada momento dónde se encuentra dicho objeto y por lo tanto reducir prácticamente a cero la posibilidad de perderlo. Por otro lado se vería incrementada de forma exponencial la seguridad en edificios, viviendas y fábricas, ya que con un sinfín de objetos sensorizados y monitorizados no habrá detalle que se escape, avisos por intrusión, escapes de agua, incendios, bases de datos con todo lo que ha ocurrido en una vivienda son algunas de las múltiples funciones que ya se pueden realizar.

En cuanto a la seguridad personal también se verá incrementada con objetos tales como relojes que pudiesen monitorear signos biométricos y actuar en consecuencia, por ejemplo que en caso de paro cardíaco llamen directamente a emergencias, dispositivos que alerten antes de sufrir una crisis por asma, todo esto y mucho más es lo que se está desarrollando.Las aplicaciones prácticas de la tecnología IoT se pueden encontrar en muchas industrias actualmente, incluyendo la agricultura de precisión, gestión de edificios, salud, energía y transporte.

Hay numerosas opciones de conectividad para los ingenieros electrónicos y los desarrolladores de aplicaciones que trabajan en productos y sistemas para Internet de las cosas.El desarrollo del IoT plantea ciertas interrogantes respecto a temas de seguridad o privacidad, adicional a las claras ventajas en cuanto a seguridad física o de bienes que la irrupción del IoT representa, también todo ese intercambio de información acaba por ser muy particular y personal, ya que habla de tendencias, gustos, anhelos, pasiones, datos médicos, aficiones, sensaciones, variables actuales por lo que todos existen desafíos muy claros por desarrollar mecanismos muy efectivos de seguridad en la transmisión y seguridad en el resguardo de estos datos.

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